sábado 22 agosto 2026 - 16:22
Contener la inflación desbocada: requisito para el éxito en la guerra económica

Entre los requisitos y condiciones más importantes para alcanzar el éxito en la guerra económica y frustrar las conspiraciones del enemigo en este ámbito se encuentra el control de la inflación desbocada que, en estos días, está causando graves sufrimientos y dificultades a la población.

Según la agencia de noticias Hawzah, mucho antes de que Donald Trump, con toda su insolencia y, por supuesto, de manera oficial, hablara de una guerra económica contra Irán, esta batalla ya había comenzado; incluso mucho antes de la guerra de doce días y de la guerra de Ramadán.

Lo que está claro es que el análisis de las dimensiones de la guerra económica, como uno de los principales brazos de la estrategia de máxima presión de Estados Unidos contra la República Islámica de Irán, requiere una mirada precisa a sus estructuras y componentes, ya que esta guerra no se limita únicamente a las sanciones habituales. No obstante, ante todo debe tenerse en cuenta que el enfoque de Trump hacia Irán adquiere su significado y sentido en el marco de la teoría de la «máxima presión».

La máxima presión con el objetivo de cambiar el comportamiento de Irán

Por un lado, Trump y su equipo de política exterior creen que la economía iraní constituye el principal punto débil en los cálculos de poder de la República Islámica. Sobre esta base, buscan que, mediante una presión económica insoportable, el costo de la gestión del sistema para el gobierno aumente hasta tal punto que las autoridades de nuestro país se vean finalmente obligadas a tomar decisiones difíciles; decisiones que, desde su perspectiva, podrían significar limitar las capacidades regionales y misilísticas de Irán o incluso renunciar por completo a su capacidad militar.

Por otro lado, debe tenerse en cuenta que Trump siempre ha afirmado que busca un acuerdo mejor y más amplio que el JCPOA —el acuerdo nuclear iraní— y, por ello, mediante el instrumento de las sanciones, ha intentado devolver a Irán a la mesa de negociaciones. En ella, además del expediente nuclear, se incluirían otros asuntos, como la «capacidad misilística» y el «frente de la resistencia y la influencia regional de Irán», como parte del acuerdo final.

La inflación desbocada y los riesgos relacionados con ella

En relación con la situación económica actual del país, especialmente durante los últimos meses, se ha hablado mucho y también se han publicado numerosos artículos en los medios de comunicación. Sin embargo, el punto central es que la economía iraní se encuentra en una situación en la que el riesgo de que la inflación se consolide en niveles elevados no puede ignorarse en absoluto. En tales condiciones, si los déficits financieros, el crecimiento de la liquidez, la disminución del valor de la moneda nacional y las expectativas inflacionarias se refuerzan mutuamente, el ritmo de la inflación podría acelerarse considerablemente.

Por otra parte, debe tenerse en cuenta que la persistencia de una inflación elevada también trae consigo una consecuencia social sumamente peligrosa. En cualquier caso, no todos los grupos tienen la misma capacidad para proteger sus ingresos reales. Los trabajadores por cuenta propia de algunas profesiones pueden, hasta cierto punto, ajustar los precios de sus servicios o bienes de acuerdo con la inflación; sin embargo, los asalariados, los jubilados y muchos empleados públicos no cuentan con esa posibilidad. Por ello, una gran parte de la carga de la inflación recae sobre personas cuyos ingresos nominales son relativamente fijos.

La necesidad de preservar y fortalecer el capital humano

No obstante, el peligro no se limita únicamente a la disminución del nivel de bienestar de estas personas. Si el poder adquisitivo de los salarios de los empleados públicos disminuye hasta el punto de que ya ni siquiera puedan cubrir los gastos básicos de la vida, el problema pasará de ser una crisis de subsistencia a convertirse en una crisis de capacidad de gobernanza. Esto significa que, en tales circunstancias, un empleado público, un maestro, una enfermera, un ingeniero o un especialista del Estado se verá obligado a dedicar su tiempo y energía a encontrar otra fuente de ingresos o, sencillamente, a abandonar la administración pública. En estas condiciones, el Estado perderá gradualmente su capital humano y su capacidad operativa.

Según afirman expertos comprometidos y preocupados por la situación, el colapso de la capacidad administrativa de un país puede ser más peligroso que muchas pérdidas físicas, ya que los edificios y las instalaciones pueden reconstruirse, pero la reconstrucción de un sistema administrativo profesional, así como el fortalecimiento de la experiencia y la confianza dentro de una organización o institución, puede tardar años. Es precisamente en este punto donde se pone de manifiesto la importancia del capital social.

La demanda del líder mártir: hay que trabajar en la economía

En el año 1395 del calendario iraní, nuestro líder mártir, durante un discurso en el que subrayó que actualmente el enemigo se ha concentrado en la economía de nuestro país, declaró:

«Desde el punto de vista del enemigo, la economía del país es un punto débil que él puede aprovechar para aplicar sus malos propósitos contra nuestro querido país y contra la República Islámica; hay que trabajar en la economía».

Asimismo, volvió a problemas y obstáculos económicos, y estos el primer problema del país son las cuestiones económicas, así como los problemas y obstáculos económicos, y estos deben resolverse».

También, un año antes de esa fecha, es decir, exactamente el primer día del año 1394, en el Santuario del Imam Reza, declaró:

«Las autoridades deben estar atentas y prepararse; deben apretarse el cinturón para hacer frente a la hostilidad de los enemigos y a las políticas hostiles de los enemigos, que se han concentrado en la economía del país».

La necesidad de fortalecer la supervisión y la transparencia

En el debate sobre el sistema de gobernanza, especialmente en unas condiciones en las que el país se encuentra involucrado en una guerra y sometido a un bloqueo marítimo, mientras el enemigo intenta interrumpir las rutas económicas y comerciales de Irán, la protección y preservación de los recursos públicos forman parte de la defensa económica del país. En tales circunstancias, cada dólar, cada tonelada de bienes esenciales y cada rial de los recursos públicos deben gestionarse con la máxima sensibilidad y precisión.

Sin duda, fortalecer la supervisión y la transparencia del Gobierno en este ámbito contribuirá a aumentar la satisfacción de la población. Por el contrario, la indiferencia o la falta de atención suficiente a este respecto puede resultar sumamente perjudicial.

Sobre esta base, debe afirmarse que la gestión inteligente de los limitados recursos en divisas y la orientación de la liquidez hacia los sectores productivos, en lugar de hacia los mercados especulativos, con el fin de evitar fuertes fluctuaciones en el mercado cambiario, se encuentran entre las condiciones y prioridades más importantes.

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